DESLOMAME QUE ME GUSTA

OPINIÓN

¿Tajaí, Mojtaba? Rebord no desbordó. Cabezazo a la gloria

Manuel Adorni quedó en el ojo de la tormenta esta semana cuando se supo que su mujer lo había acompañado en el avión presidencial a Nueva York para la Argentina Week. El jefe de gabinete explicó que su mujer iba a viajar de todas formas por razones laborales pero que, por complicaciones en las fechas, “Presidencia” la invitó a viajar con ellos.

Lo gracioso es que, en entrevista con Eduardo Feinmann, Adorni se defendió diciendo que fue a Nueva York a “deslomarse” y que por eso necesitaba el calor de su compañera de vida para afrontar tal desafío. El uso de ese término le valió una linda repercusión en redes. La diputada peronista Natalia Zaracho, por ejemplo, posteó una foto hecha con IA en la que aparece Adorni cargando unas bolsas de Prada y Gucci de su mujer mientras pone cara de abatido. El político primero se quejó de las “fake news” en su contra y luego tuiteó una semi-disculpa admitiendo su error.

Lamentablemente para Adorni, él tampoco resiste ante su propio archivo. Luego de la noticia comenzaron a levantar tuits viejos suyos en donde criticaba específicamente aquello mismo que hizo esta semana. En esa línea, Alberto Fernández aprovechó para meter coartada en clara personal vendetta por el tuit que Adorni escribió en 2022 criticando a Fabiola Yáñez por subirse a un avión presidencial mientras el resto del pobre pueblo argentino seguía en la pobreza.

Todo esto le tocó una fibra sensible a Adorni, porque hace no tanto él arremetió contra políticos por usar aviones públicos con fines privados. Incluso lo decretó como una falta ética cuando era vocero presidencial en 2024. La Ley de Ética Pública prohíbe esto de forma clara, por eso fue denunciado ante la justicia por una diputada libertaria y un abogado kirchnerista.

El domingo Irán eligió a su nuevo líder máximo tras la muerte bajo los escombros del ayatolá Khamenei, el octogenario clérigo aficionado a la poesía (así lo despidieron algunos diarios anglosajones) que había liderado el país con mano de hierro y discursos de odio desde 1989. Los miembros del politburó se inclinaron por la vía hereditaria y entronizaron a Mojtaba Khamenei, hijo del capo anterior.

Mojtaba, de 56 años, todavía no apareció en público pero sí emitió un comunicado, donde prometió resistir, mantener atorado el Estrecho de Ormuz y seguir tirando misiles contra las bases norteamericanas de Oriente Medio. Lejos de negociar, dijo que vengará la muerte de su padre y dio a entender que mantendrá la dureza del régimen, que asesinó a decenas de miles de manifestantes sólo en los últimos meses.

No será, por lo tanto, una Delcy Rodríguez, que en estos dos meses desde el secuestro de Maduro en Venezuela no ha parado de guiñarle el ojo amistosamente a Donald Trump. Esto probablemente irritará a Estados Unidos, que no quiere hundirse en una guerra prolongada, pero es lo que está pasando. Sin Delcy en Teherán, las cosas se tendrán que hacer a cara de perro.

Que el antisemitismo aumentó de manera escandalosa no lo puede negar nadie que recorra las redes sociales por quince minutos. Que el peronismo alberga a muchos de esos antisemitas (por derecha y por izquierda), tampoco. Pero la paranoia es mala consejera y andar revoleando denuncias puede resultar contraproducente y alimentar la narrativa de que «los judíos lloran antisemitismo por cualquier cosa».

El martes, Tomás Rebord, en su monólogo de apertura del programa, dijo:
“Se prende fuego la Patagonia y lo que todo el Gobierno salió a decir al unísono es «¡los judíos no tienen nada que ver en esto!» ¿Qué es esa aclaración? ¿Y el fuego? «Yo sólo quiero aclarar que los argentinos no somos nazis». ¿Quién está hablando de eso? ¿Cuántas porongas veces va a ir (el presidente) al Muro de los Lamentos en Israel? ¿Cuántas veces te podés emocionar con una pared de piedra? ¿Por qué tiene que viajar seis veces por año a Israel? Hoy aclaró «soy el presidente más sionista del mundo». ¿Por qué hace esas aclaraciones? Es al menos llamativo que es lo único en donde sí, con eso no se jode. Pueden joder con los putos, con los discapacitados, con las lesbianas, con los transexuales, con lo que recarajo sea, pero no digas nada de los judíos. ¿Qué es esa aclaración, Javier?”

El abogado Jorge Monastersky lo denunció, argumentando que insinuó que los judíos podrían estar relacionados con los incendios de la Patagonia. Su tuit fue retuiteado por el presidente Javier Milei.

Cualquiera que escuche el monólogo con atención podrá darse cuenta de que Rebord no dice en ningún momento que los judíos tengan que ver con los incendios de la Patagonia, sino que señala (en tono de humor) que el Gobierno parece más interesado en el antisemitismo que estos incendios generaron que en los incendios en sí. Tampoco habla particularmente en contra del sionismo, sino que se pregunta, en el típico estilo de los monólogos de stand up, por qué el presidente se declara como «el más sionista del mundo».

Hace un par de semanas, hubo un caso grave de antisemitismo —ese sí— en una feria de San Telmo, de donde echaron a una puestera judía luego de que pidiera que retiraran una bandera de Palestina. Muchos salieron a decir que exhibir una bandera palestina no es antisemitismo en sí mismo, pero cuesta creer que alguien sin ningún vínculo con ese conflicto —uno entre los cientos que ocurren en el mundo— decida llevarla a un evento que no tiene nada que ver con el tema por una razón que no sea su animosidad hacia los judíos. En este caso, la sospecha quedó confirmada por la actitud posterior hacia la mujer.

Pero de la misma manera que creemos que una bandera de Palestina, pese a que en los papeles sólo es la bandera de un país, tiene connotaciones antisemitas en la mayoría de los casos porque la intención es fundamental, lo de Rebord no, porque se trató de un monólogo de humor y porque en ningún momento relacionó a los judíos con los incendios en la Patagonia ni dijo nada en contra del sionismo. Si no nos gusta la corrección política, banquémosnosla.

Vimos que el Gobierno la está pasando mal con el affaire Adorni, su consorte y amigos. Y sabemos que hay cierto malhumor social porque “la calle” no siente el crecimiento del PBI, sino más bien malaria e inflación que se resiste a bajar. Un flanco descubierto, un regalo en bandeja para el kirchnerismo.

Pero el PJ siempre se las ingenia para recordarnos qué hay “del otro lado”, cosa de que los demás sigamos unidos por el espanto. Esta vez fue en Tucumán, donde el diputado libertario Federico Pelli intentaba llevar ayuda a La Madrid, una localidad muy afectada por las inundaciones (porque para eso están los diputados nacioanles, ¿no? ¿No?). Pelli iba con otros dirigentes de La Libertad Avanza llevando colchones y bolsas. En un control de ruta fue interceptado por Marcelo “Pichón” Segura, empleado público provincial que trabaja como personal de seguridad y vinculado al ministro del Interior Darío Monteros.

Hubo un breve cruce de palabras. Pelli preguntó: “¿Quién sos vos para dejar pasar?”. Y Marcelo no le dijo que se agachara a conocerlo, sino que le estampó un cabezazo terrible en la nariz. Fractura, operación y al menos 30 días de recuperación. Segura quedó detenido y hoy viernes tendrá audiencia de formalización de cargos por lesiones graves.

La defensa de Segura es un compendio de lo que conocemos. Su abogado Ernesto Baaclini dijo que fue “provocado”, que Pelli le susurró “improperios al oído”, que la comitiva libertaria fue “con cinco colchones y bolsitas negras a sacarse una foto”, que era un “acto de provocación”. El ministro Monteros y el gobernador Osvaldo Jaldo repudiaron la agresión con comunicados, pero estimamos difícil que a Segura se lo lleven preso por mucho tiempo. Lucrecia Martel diría que fue a los colegios apropiados. Así es el NOA champagne.

Revista Seúl




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