OPINIÓN
La naturaleza de Cristina
Por Walter R. Quinteros
No puede con su genio, es su naturaleza, siempre debe ser el centro de la escena, todo debe girar a su alrededor.
Nunca hará "mea culpa", una miserable autocrítica. Por eso ella baila sola. Es su naturaleza.
Armar la lista que armó, todos con prontuario, no es su culpa. En las derrotas ella es ajena a todo. La culpa es de Kicillof por desdoblar las elecciones en provincia de Buenos Aires.
Escribe una carta, la pone en una botella, la arroja a las aguas, que la lean los muchachos.
Los pollerudos que la necesitan, saldrán a defender, cada punto, cada coma.
Los otros, ven en esas frases que el pabilo de la vela tambalea. Preguntan; ¿Dónde habla ella de responsabilidades propias?
Ella los enfrenta, es su naturaleza, porque sabe que su conducción, se achica.
Ella misma ayuda a deteriorar todo, como si fuese ajena.
Y los hermanos se quedan sin su Ley primera. Disputan los de adentro, disputan los de afuera.
Algo se rompió.
Las cosas rotas no se arreglan.
Pero Kicillof no está solo, hay rebelión en la granja y sabe, que otros también se rebelan. Los que sufrieron destrato, los desatendidos por ella en tiempo de necesidades. Y aun así, apelando a lejanas lealtades, supieron mantener a su gente. Memoria, recuerden, revisen archivos, porque las cosas que se guardan matan relatos.
El que baile con ella se asegura un treinta por ciento, en caudal electoral, claro. Creen.
Por eso ella quiere que se peleen. Es su naturaleza.
Bailaba sola con el triunfo logrado en septiembre.
Nadie le vio una lágrima en la derrota de octubre.
Y lo mismo ella bailaba sola.
En el balcón de las luces opacas, de San José al 1111.
Es su naturaleza.

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