SOCIEDAD
"Invocando al Eterno que preside el universo, en nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al Cielo"
Por Walter R. Quinteros
Era martes,
9 de abril de 1815, cuando se firmaba el Pacto de Santo Tomé, que reconocía la autonomía de la provincia de Santa Fe y que por eso resolvieron no concurrir al Congreso de Tucumán como consecuencia de la oposición del caudillo oriental Artigas, pero ese pacto fue finalmente dejado de lado por el nuevo Director Supremo, Antonio González Balcarce y por el Congreso de Tucumán.
Era jueves,
29 de junio de 1815, cuando se firmaba el acta en Concepción del Uruguay, que la Unión de los Pueblos Libres se declaraba independiente de España. Artigas le escribía eso a San Martín.
Era domingo,
24 de marzo de 1816, cuando el Congreso de Tucumán iniciaba sus sesiones. El general San Martín apoyaba en forma decidida la formación del Congreso de Tucumán y la Declaración de nuestra Independencia. Inicialmente se enviaron diputados de todas las provincias. Menos los de la banda Oriental. Cada delegado representaba a unos 15 000 habitantes. Según la decisión de los propios delegados, la presidencia del Congreso era rotativa y cambiaba cada mes. No se por qué.
Era viernes,
3 de mayo de 1816, cuando el Congreso nombraba Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata a uno de sus diputados, el general Juan Martín de Pueyrredón. Durante varias semanas discutieron los alcances de sus atribuciones y su funcionamiento interno, además de tomar decisiones de política nacional e internacional. El cuerpo tenía la facultad de intervenir en casi todos los asuntos que se presentaban a su consideración, lo que provocó interminables debates. Cansado de tantas vueltas, el general José de San Martín, —gobernador de la Intendencia de Cuyo—, hizo que se iniciara la discusión sobre la Declaración de Independencia.
Era martes,
9 de julio de 1816, cuando se declaró la formal ruptura de los vínculos de dependencia política de las Provincias Unidas del Río de la Plata con la monarquía española. La declaración de la independencia fue realizada en la casa de Francisca Bazán de Laguna, de ahora en más la Casa de Tucumán, donde sesionaba la asamblea. Donde por las noches se bailaba el minué y la zamba. Donde se destacaba el general Belgrano que bailando, no se despegaba de Dolores Helguera, la fututa madre de su hija. Donde en ese momento presidía el Congreso el sanjuanino Francisco Narciso de Laprida. Abogado.
"Nos los representantes de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en congreso general, invocando al Eterno que preside el universo, en nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que los ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente".
Era domingo,
21 de julio de 1816, cuando fue jurada la Independencia y se renunciaba también a toda otra dominación extranjera. Fue en la sala acondicionada al efecto, en la casa de los sueños de Francisca, ante la presencia del gobernador, del general Manuel Belgrano, del clero secular, de las órdenes religiosas y demás corporaciones. Ningún país reconoció en ese momento la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Ya verán lo que les va a pasar.
Era viernes,
27 de junio de 1817 cuando Hipólito Bouchard obtuvo la patente de corsario argentino, comenzando así la etapa más novelesca de su vida. Bouchard, que junto al armador de embarcaciones Vicente Echevarría, arman el barco de guerra "La Argentina", ésta nave fue preparada con 34 piezas de artillería y 18 cañones. El Estado le aportó 4 cañones de bronce y 12 de hierro, 128 fusiles y 1700 balas de cañón.
Era miércoles,
9 de julio de 1817 —primer aniversario de la Independencia Argentina—, cuando Hipólito Bouchard zarpó al mando de la fragata "La Argentina". Para que nos conozcan en el mundo. Para que sepan que éramos un país libre e independiente. Y lo hizo bastante bien.
Tomen, ya saben quiénes somos.
¡Viva la Patria!
(© Walter R. Quinteros )

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