MILEI, MACRI Y LAS ACECHANZAS DE UNA DESTRUCCI脫N DESTRUCTIVA

OPINI脫N

Empiezan a colarse las ambiciones pol铆ticas en la gatera desde que el libertario es presidente

Por Luciana V谩zquez

¿Es posible un mile铆smo sin Milei? ¿Se acerca la hora de un neomacrismo post mile铆sta? En esas dos preguntas convergen la movida de las 煤ltimas semanas de dos socios pol铆ticos que terminaron distanciados entre s铆, y que ahora adem谩s empiezan a reforzar su diferenciaci贸n con el mile铆smo: Patricia Bullrich y Mauricio Macri.

El desmarque de Bullrich en el caso Adorni y el regreso al ruedo pol铆tico de Macri desembocan en la misma autopista. La coyuntura les ofrece una oportunidad para hacer gestos, con prudencia por el momento, hacia la recuperaci贸n de la voluntad de poder que le entregaron a libro cerrado a Milei cuando lleg贸 a la presidencia. “Es hora de acompa帽ar”: 茅se fue el mantra de Macri desde que Milei asumi贸 el poder, y a pesar de los desplantes mile铆stas a su figura y sus ambiciones de una suerte de cogobierno. Ahora el mensaje macrista es otro: “Siguiente paso”, el lema con el que Macri volvi贸 a recorrer la Argentina.

Como si el anclaje en el tiempo mile铆sta se estuviera agotando y empezara a habilitar la puesta en marcha de otra fases dentro del mismo sendero.

Pero hay dos cuestiones centrales que obligan a la cautela. La primera, ¿hay una lectura pol铆tica apresurada del balance de debilidades y fortalezas del Gobierno? Y la segunda, que es la contracara de ese primer interrogante: ¿el Gobierno conserva una carta que garantiza su conexi贸n positiva con la mayor铆a de los votantes? Es decir, ¿la insistencia del Gobierno en el ajuste sostenido y a toda costa como motor de la baja de la inflaci贸n es el escudo protector anti derrota electoral? ¿Esa c煤pula anti misiles pol铆tica sigue vigente?

De Milei a la interna

Con sus tiros en el pie, Milei y los libertarios alientan sin quererlo esas ambiciones de sus opositores blandos, de adentro y de afuera. El caso Adorni lo dej贸 a Macri con saldo pol铆tico a favor: fue el dirigente que en 2025 anticip贸 los problemas que ten铆a el nombramiento de Adorni como jefe de Gabinete. A Bullrich tambi茅n le permiti贸 recortarse de la inercia mile铆sta y subirse al tren de la transparencia.

Por otro lado, la tensi贸n del Gobierno con el mundo universitario genera malestar en una parte de la clase media que fue votante hist贸rica del macrismo, y ahora est谩 hu茅rfana de representaci贸n: en la marcha de la semana pasada hab铆a voces que hac铆an un balance en favor de esos a帽os perdidos; hasta el kirchnerismo resucitaba en esas conversaciones con argumentos casi de angustia y desesperaci贸n pol铆tica: “Al menos ten铆amos clases”, dec铆a una joven preocupada, que no vot贸 kirchnerismo en el pasado.

La interna de la militancia libertaria en X y el enfrentamiento entre piezas clave de la mesa pol铆tica como Santiago Caputo, Mart铆n Menem y Karina Milei tampoco ayuda al Gobierno: ponen al mile铆smo en un lugar de adolescencia pol铆tica embriagada por el narcisismo del poder, sin capacidad de autorregulaci贸n: la ciudadan铆a m谩s activa los mira con incredulidad y preocupaci贸n. ¿C贸mo gestiona el pa铆s una mesa pol铆tica de consorcistas que se presentan ante la sociedad m谩s concentrados en disputar cotos de poder que en consolidar pol铆ticas p煤blicas urgentes y necesarias?

Bullrich tambi茅n fue blanco de los tuits venenosos de la cuenta de X que se le atribuye a Menem. ¿La interna en formato estudiantina digital es una ventana de posibilidades para Bullrich? ¿Convertir谩 ese desgobierno interno en una oportunidad para reforzar la cintura pol铆tica que logr贸 mostrar en el Senado?

Las batallas que Milei viene dando en el contexto de una guerra cultural que aceler贸 煤ltimamente tampoco suman. Del tema aborto al tema Espert, que trajo Milei otra vez a la mesa sin que la sociedad los llamara, la autoridad presidencial qued贸 expuesta innecesariamente. Cada afirmaci贸n presidencial estuvo sostenida en datos confrontados por la evidencia estad铆stica argentina, regional y global, y por argumentos de consistencia conceptual por lo menos d茅bil. Y en el caso de Espert, la interpretaci贸n presidencial, exculpatoria, no est谩 confirmada por la l贸gica judicial.

Por eso las movidas de Bullrich para subrayar su propia identidad, que se volvieron sistem谩ticas en los 煤ltimos dos meses, y el futuro que empieza a imaginar Macri. Esa avanzada empieza a ser registrada desde el oficialismo. Mart铆n Menem dio un indicio de la preocupaci贸n que genera una eventual postulaci贸n de Macri como candidato a presidente en 2027: “le har铆a un favor al kirchnerismo”, dijo el domingo.

Para el Gobierno, alcanza con que el efecto Macri en 2027 funcione con la misma l贸gica que el efecto Larreta en las elecciones porte帽as de 2025: la ruptura del larretismo le rest贸 a Pro un 9 por ciento de los votos, y se tuvo que resignar al 16 por ciento que obtuvo con Lospennato. De haber ido unidos, habr铆an conseguido bancas por el 25 por ciento. Con el horizonte del a帽o que viene, se entiende la inquietud mile铆sta, sobre todo en una elecci贸n presidencial: en una elecci贸n fragmentada, perder votos por derecha, arrastrados por Macri, aunque sean pocos, es un problema para la ambici贸n libertaria.

Al olfato pol铆tico de Macri no se le escapan los dilemas que trae el futuro. Todav铆a no est谩 nada claro si las jugadas que viene haciendo en el tablero pol铆tico son de m谩xima: una estrategia que lo conduzca a una candidatura presidencial con promesa de mismo rumbo econ贸mico pero con cultura pol铆tica republicana. Esa opci贸n es m谩s dif铆cil: no es gratuita la donaci贸n de capital pol铆tico entregado al mile铆smo en los 煤ltimos dos a帽os. ¿Cu谩ntos votantes propios le quedan? Pero la opci贸n de m铆nima es otra posibilidad: sostener una candidatura como amenaza suficiente como para negociar con el oficialismo mejores condiciones pol铆ticas y alguna grieta por donde colar su propia visi贸n.

Esperando a Schumpeter

Se vienen meses clave para el Gobierno. Las elecciones 2027 lo obligan a entrar a la etapa “creativa” de la premisa schumpeteriana de “destrucci贸n creativa” que domina la imaginaci贸n pol铆tico-econ贸mica de Milei. El riesgo es quedarse atrapado en el callej贸n de dif铆cil salida de una mera “destrucci贸n destructiva”: una destrucci贸n de empleo y sectores que tarda demasiado en encontrar el giro virtuoso. En ese estancamiento empiezan a colarse las ambiciones pol铆ticas que quedaron en la gatera desde que Milei es presidente.

En ese contexto, el acompa帽amiento pleno del modelo Milei desde adentro, como Bullrich, o desde los m谩rgenes, como Macri, resulta riesgoso para esos jugadores del poder: quedar pegados a una opci贸n pol铆tica que no logre resistir la presi贸n continua del p茅ndulo argentino.

Una respuesta positiva al potencial del Gobierno se apoya en la memoria del argentino de a pie: los resultados econ贸micos del oficialismo son preocupantes en muchos aspectos pero al menos, con la inflaci贸n en relativo control, el ciudadano-consumidor tiene una certeza m贸dica a mano. Esa melod铆a dice m谩s o menos as铆: no le alcanza la plata para llegar hasta fin de mes, pero al menos sabe hasta cu谩ndo no le alcanza. La memoria de la experiencia massista-kirchnerista y una inflaci贸n que lleg贸 al 213 por ciento en 2023 todav铆a est谩 cerca: ¿podr铆a tallar a煤n en esta etapa de hogares endeudados? ¿La experiencia argentina de la crisis moldeada en torno a precios descontrolados, con peligro hiperinflacionario, y al horizonte previsible de consumo hecho pedazos, todav铆a es m谩s poderosa que la experiencia m谩s reciente del endeudamiento hogare帽o?

Inflaci贸n, ¿otra vez la clave?

Sobre esa hip贸tesis, Milei insiste con el ajuste a煤n en momentos delicados: el ancla fiscal como respuesta a todo, no s贸lo en lo macroecon贸mico, sino tambi茅n en lo pol铆tico y social. Con esa voluntad f茅rrea, convence a los mercados de la seriedad de su objetivo: fiscalmente responsable y financieramente sostenible, con capacidad de hacerse cargo de los pagos de deuda. Y a la ciudadan铆a le da lo que prometi贸: el control del problema inflacionario, que se dio por controlada hasta mayo de 2025, pero que desde junio del a帽o pasado volvi贸 a subir sostenidamente, hasta el 煤ltimo marzo inclusive. El triunfo electoral de La Libertad Avanza en aquel mayo de 1,5 por ciento de inflaci贸n es una referencia para 2027: el Gobierno necesita ese indicador como logro pol铆tico para consolidar su voto. Le funcion贸 indiscutiblemente en aquella elecci贸n porte帽a.

Mientras el salario real est谩 en ca铆da, retomar el sendero de la baja de la inflaci贸n es una manera parcial de responder al problema. Seg煤n la 煤ltima Encuesta de Satisfacci贸n Pol铆tica y Opini贸n P煤blica de la Universidad de San Andr茅s, correspondiente a mayo, los salarios bajos son la principal preocupaci贸n de los argentinos, con un 37 por ciento de las respuestas.

El riesgo de “destrucci贸n destructiva” que pone presi贸n al Gobierno se presenta con varias caras. Por un lado, el derrotero complejo del plan econ贸mico que requiere tiempo y correcciones. Por otro lado, el desgaste de la autoridad presidencial embarcada en una batalla cultural, o desplante cultural, que tiene la forma de una coreograf铆a inoportuna e ineficiente. Finalmente, la interna sin control dentro del Gobierno.

Los pr贸ximos meses traer谩n respuestas acerca de c贸mo se ecualizan todos esos desaf铆os y qu茅 rendijas dejan para la oposici贸n que disputa el poder. Hay una pregunta en el aire: ¿cu谩ndo cambia el clima social y se abre un portal para el ingreso de una alternativa pol铆tica con chances? La pregunta sobre la alternancia es una pregunta que siempre llega, m谩s tarde o m谩s temprano.

LA NACI脫N



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