ALGO PARA SOSPECHAR

INFORME

Préstamos hipotecarios del Banco Nación: quiénes son, cuánto recibieron y qué revela el mapa del poder

Por Ricardo Raúl Benedetti 

Las frases políticas tienen un problema: no se las lleva el viento. Quedan. Y a veces vuelven. “El momento de abrazar la moral como política de Estado”, dijo Milei ante el Congreso el 1 de marzo.

No era una frase decorativa. Era una definición de época. La promesa de terminar con los privilegios, con la lógica de la casta, con ese viejo mecanismo donde el Estado funciona mejor para los que están adentro que para los que lo sostienen.

Un mes después, los datos públicos permiten ver otra cosa. No una interpretación. Una estructura.

Los nombres propios del crédito

La información surge de la Central de Deudores del Banco Central y fue sistematizada en el visualizador abierto ¿Cuánto deben?, desarrollado por Andrés Snitcofsky y Sebastián Waisbrot. Además de investigaciones de varios medios nacionales. Lo que aparece no es un caso. Es un patrón.

Entre 2024 y 2025, bajo la presidencia de Daniel Tillard en el Banco Nación, accedieron a créditos hipotecarios millonarios:

–Pedro Inchauspe, director del BCRA: 510,6 millones de pesos (US$345.492 al momento del crédito)

–Felipe Núñez, director del BICE y asesor del equipo económico: entre 373 y 475 millones

–Federico Furiase, Secretario de Finanzas: 367 millones del Banco Nación, más otro crédito del Banco Ciudad

–Emiliano José Mongilardi, director de YPF: 309,5 millones

–Mariano Campero, diputado aliado: entre 322 y 323 millones

–Santiago Santurio, diputado de La Libertad Avanza: 340 millones

–Alejandro Bongiovanni, diputado liberal: entre 255 y 279 millones

–Juan Pablo Carreira (“Juan Doe”), funcionario de Presidencia: entre 112 y 123 millones

–Lorena Villaverde, diputada de La Libertad Avanza: entre 225 y 279 millones

El promedio de ese grupo ronda los 307 millones de pesos por crédito. No es solo una lista. Es un recorte del poder.

El otro lado del mostrador

En paralelo, el mismo banco ejecuta su programa +Hogares como política de acceso a la vivienda:

-Más de 27.000 créditos otorgados.

-Promedio entre 112 y 140 millones.

-Cerca del 90% del mercado hipotecario, según datos oficiales.

La distancia es evidente: los montos que recibe el círculo del poder duplican o triplican el promedio general. No es un detalle técnico. Es una diferencia de escala.

La lógica formal… y el resultado real

El Banco Nación explica que existe una línea específica: +Hogares sector público. Permite: financiar hasta el 90% del valor del inmueble, acceder a montos mayores y obtener mejores condiciones.

El argumento es conocido: ingresos estables, menor riesgo, mejor scoring. Todo dentro de la norma. Pero la política no se juzga solo por lo que permite. También por lo que produce.

Y lo que produce este sistema es un resultado difícil de ignorar: los créditos más grandes se concentran, con una regularidad llamativa, en quienes están más cerca del poder.

El caso que deja de ser estadística

Hay un punto donde los números dejan de ser abstractos: el caso de Lorena Villaverde. Su crédito fue rechazado inicialmente en la sucursal de Cipolletti por no cumplir requisitos. Después de gestiones en Buenos Aires y una intervención directa de Daniel Tillard, el préstamo fue aprobado.

Ese recorrido existe. Está documentado. Y cuando una excepción aparece en el lugar equivocado, deja de ser excepción.

Lo que no alcanza a explicar el Gobierno

No hay imputaciones. No hay pruebas judiciales de corrupción. No hay ilegalidad formal comprobada. Ese es el argumento. Pero el problema no es jurídico. Es político.

Porque la discusión de fondo no es quién pudo acceder, sino cómo se distribuyen los mejores beneficios dentro del sistema cuando el sistema está administrado por quienes los reciben. Ahí es donde el discurso empieza a perder consistencia.

La promesa frente al espejo

Milei no creó este sistema. Tampoco el trato diferencial al sector público. Pero sí construyó su poder denunciándolo. Denunció el privilegio. Denunció la cercanía como ventaja. Denunció el uso del Estado como herramienta de los propios.

Hoy, los datos muestran que los créditos hipotecarios más altos del principal banco público del país se concentran en funcionarios, legisladores oficialistas y figuras del ecosistema político del Gobierno. No es una acusación. Es una evidencia.

La discusión que ya cambió de eje

Mientras el Gobierno explica tasas y scoring, en la conversación pública circula otra lógica: nombres, montos, comparaciones. La discusión dejó de ser técnica. Es una discusión sobre equidad. La moral como política de Estado no se proclama: se prueba.

Y cuando la prueba muestra que el acceso más favorable al Estado se repite en los mismos nombres, en los mismos cargos y en los mismos círculos de poder, la conclusión deja de ser incómoda para volverse evidente: la casta no desapareció. Cambió de nombre.

Tribuna de Periodistas





Comentarios