MALVINAS Y EL GIRO COPERNICANO DE MILEI

OPINIÓN

Fue gratificante ver al presidente argentino dando un discurso correcto en las formas y el contenido

Por Claudio Fantini

Menos mal que Donald Trump no le pidió al presidente argentino que envíe buques a colaborar en su guerra contra Irán. Javier Milei hubiera aceptado. En Casa Rosada, el jefe de la Casa Blanca no se hubiera topado con el rechazo que encontró en Europa. Pero un lado bueno de tener las Fuerzas Armadas en estado de indigencia es que Trump no se interesó en el apoyo militar argentino.

Milei lo habría dado y lo habría justificado, recordando que Carlos Menem envió dos fragatas a apoyar la Operación Tormenta del Desierto que liberó Kuwait de la invasión iraquí. Pero George H. W. Bush era más serio que Trump y aquella acción militar tuvo mucho apoyo porque Saddam Hussein había invadido el emirato vecino.

Irán tendrá un régimen oscurantista y criminal, pero Trump no tenía un motivo claro ni había calculado bien esta guerra. El hecho es que lo enfrentó aún más con las democracias europeas a las que tanto desprecia, incluida la del Reino Unido, cuyo gobierno se negó incluso a permitir el uso de las bases norteamericanas en territorios británicos, como la de la isla Diego García, en el Océano Índico.

Discurso lógico

Por eso, un documento interno del Pentágono sugirió en abril amenazar con represalias a los países aliados que rechazaron apoyar a Trump en su guerra contra Irán. Siguiendo ese consejo, Trump se acercó al nuclearizado régimen norcoreano y amenazó a Corea del Sur con reducir al mínimo las maniobras militares conjuntas que realizan fuerzas norteamericanas y surcoreanas. ¿La razón? Seúl no aceptó apoyar la guerra contra Irán.

Por la misma razón, amenaza a Londres con apoyar la posición argentina sobre Malvinas. Por eso Milei dio un giro copernicano en ese tema y, por primera vez, apareció en cadena nacional hablando como un jefe de Estado y no como el líder sectario que escuchamos habitualmente.

Fue gratificante ver al presidente argentino dando un discurso correcto en las formas y el contenido. Las medidas que anunció fueron lógicas. Pero fue también un salto en garrocha que no borró de la memoria al Milei que elogiaba a Margaret Thatcher sin cuestionarle siquiera el hundimiento del crucero General Belgrano.

Incluso horas antes de la cadena nacional en la que apareció malvinero, Milei elogiaba en Chile el golpe de Pinochet y todo lo que hizo aquel dictador, quien en 1982 colaboró con Londres brindándole información de alto valor estratégico.

El giro de Milei tampoco borró de la memoria su apoyo a la tesis británica sobre la voluntad de los kelpers como factor decisivo, ni cuando invitó al tory thatcherista Boris Johnson a saludar desde el balcón de la Casa Rosada.

La contracara

El Milei de la cadena nacional fue la contracara de Milei en muchos sentidos. Por primera vez habló como presidente de todos los argentinos y no como el líder ideologizado que siempre le habla a sus barrabravas.

Alguien en su entorno le mostró que Malvinas es el único tema que unifica a los argentinos. Por ende, la situación le permitía escapar del cuadro de debilidad oficialista. Además, coparía el debate del día siguiente, lo que debía aprovecharse para lo que el oficialismo logró: que los jueces manejables con que Juan Mahiques inundó Comodoro Py enterraran el caso $Libra y otras presuntas corruptelas del Gobierno.

Milei llevaba un par de meses con su liderazgo desdibujado y con cuestiones que opacaban su gobierno, como el endeudamiento de millones de argentinos.

Hace tiempo que se sabe de las inversiones petroleras en el Atlántico Sur. Lo nuevo es el enojo de Trump con los europeos en general y con Reino Unido en particular. Una furia que podría cambiar si, como puede ocurrir en un sistema parlamentario, se adelantan las elecciones y gana Nigel Farage, ultraderechista y amigo personal de Trump, o si volvieran los tories duros al 10 de Downing Street.

El efecto Trump

La actual postura de Trump, que abre la posibilidad de volcar Washington a favor del reclamo argentino, fue sugerida en un documento interno del Pentágono que, en abril, aconsejó al presidente amenazar a los aliados que se negaron a apoyar su guerra contra Irán. Al Reino Unido, sugirió amenazarlo con un cambio de posición sobre Malvinas.

Milei está convencido de que Trump lo apoyará siempre por su amistad y porque él puso el país en el Escudo de las Américas, algo más parecido a la Doctrina de Seguridad Nacional aplicada contra las izquierdas en la década de 1970 que al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tiar) que Ronald Reagan dejó de lado para apoyar a Londres en la guerra de Malvinas.

Otros no estarían tan seguros. Las posiciones del magnate neoyorquino son volátiles. Bien lo sabe María Corina Machado.

Como fuere, la Argentina pudo ver un Javier Milei con talla presidencial. Un Milei tan distinto al de siempre que cerró con un “viva la patria” en lugar del chocante “viva la libertad, carajo”.

La Voz




Comentarios