OPINIÓN
Se encuentra abierta la temporada de figuretis políticos y eso abre las puertas a las granjas de trolls
Por Walter R. Quinteros
Hace unos meses atrás, Edgardo Litvinoff, publicó en Ruido, un informe donde se detectaron en Instagram perfiles que sospechosamente hablan a favor de 23 de los 24 gobernadores argentinos, y de 15 de ellos en el caso de la red X. No está claro cómo se financia esa práctica, pero al menos en 9 provincias se paga a consultoras que realizan campañas digitales y promoción en redes sociales, sin que se pueda acceder públicamente al detalle de esas u otras contrataciones. Especialistas explican cómo esta práctica favorece la manipulación política y distorsiona la democracia, señala Litvinoff.
Qué son las "granjas de trolls"
En general provienen de perfiles sin fotos reales, sin biografías, casi sin seguidores y creados al mismo tiempo. Conozco los Ororzco son ocho.
Se emplean en campañas de odio para desprestigiar a una persona, a un colectivo, a un medio periodístico. Ni a la "voz del barrio" le sale tan bien.
Las "cuentas oficialistas" las usan para posicionarse, o posicionar algún político, o intentan mejorar cierta imagen devaluada y que alcance entre las audiencias digitales. Por estos lados, crean supuestos "medios" que escriben con Inteligencia Artificial, alguien cae.
Qué pasa en Córdoba
El gobernadorísimo Martín Llaryora pide fondos y fondos al gobierno nacional, pero gobierna una provincia que lidera el gasto en publicidad oficial, después de Buenos Aires.
Veamos nuevamente este dato que supimos publicar: el presupuesto 2025 contempló unos U$S 26 millones. Pero atentos con esto: este monto no incluye lo que gastan las "agencias" oficiales creadas con la figura de entes autárquicos como Córdoba Turismo, Córdoba Deportes, etc., que no tienen control previo del Tribunal de Cuentas provincial.
El Portal de Transparencia ofrece información del proveedor y el monto que se paga, pero el método de búsqueda no permite acceder de una vez a un listado completo de nombres ni al detalle relacionado con alguna especificidad de la contratación.
Entre las empresas contratadas en 2025 por el gobierno cordobés también figura Madero Media Group, un holding de empresas, portales y plataformas de difusión, cuyo dueño es el tristemente célebre Fernando Cerimedo. Asi, el Gobierno de Córdoba es, por otra parte, el cliente que más dinero invirtió en Meta para promocionarse en Facebook e Instagram. También es la provincia que más invirtió propaganda en 2025.
La oposición y los Tribunos de Cuenta, parecen dormir una prolongada siesta en mi ciudad. Al contrario, buscan un muro para pintar con el fotógrafo al lado.
Atentado contra el orden democrático
Maximiliano Firtman, programador, profesor y periodista especializado, señala que "las prácticas de contratar agencias que directa o indirectamente tratan ya no de analizar fenómenos sociales en redes, sino de plantar los discursos políticos en nombre de la sociedad a través de cuentas falsas y bots, claramente es un atentado al orden democrático, además de no pasar ningún filtro ético ni moral que podamos establecer. Hoy parte de la conversación pública sucede en redes sociales y muchas veces nos encontramos discutiendo con mucho fervor y hasta ira con cuentas que no son personas reales, y no estamos conscientes de ello".
Entonces tenemos que
"Las granjas de bots y los perfiles falsos se han convertido en una herramienta cada vez más utilizada para alterar la conversación pública en internet. Estas redes reúnen numerosas cuentas automatizadas o identidades digitales ficticias que actúan de manera coordinada para aparentar que detrás de determinadas opiniones existe un apoyo de la ciudadanía. De este modo, una idea, una consigna política o una figura pública puede parecer mucho más popular de lo que realmente es", nos señala Tato Romero Feris.
Como podemos apreciar, estas redes pueden fabricar una sensación artificial de consenso; como sucede no solo a nivel nacional y provincial, sino, en ciudades administradas por espantosos intendentes, ya que miles de cuentas pueden publicar mensajes similares, compartir una determinada publicación o reaccionar al mismo contenido en cuestión de minutos. Como consecuencia, los usuarios encuentran una enorme cantidad de opiniones coincidentes y pueden interpretar ese volumen como una señal de respaldo social. Sin embargo, buena parte de esas voces no corresponde a personas reales que participan espontáneamente en la discusión. Se trata de una puesta en escena destinada a influir en la percepción colectiva.
Las granjas de bots también pueden utilizarse para acosar a periodistas, críticos, investigadores y opositores. Lo cual nos harían un inmenso favor. ¡Publicidad gratis! El odio es de ellos y coso, diría alguien en San José 1111, CABA.
Señales
Existen, por suerte, señales que pueden ayudar a identificar estas cuentas. Veamos:
Tienen siempre una actividad extraordinariamente intensa, llenas de publicaciones repetitivas, mensajes prácticamente idénticos y perfiles con nombres genéricos o fotografías poco creíbles. Eso siempre despierta nuestras sospechas.
También pueden aparecer errores que revelan la automatización, como respuestas construidas con plantillas o comportamientos que difícilmente realizaría una persona de manera natural.
La conversación democrática
El problema de las granjas de bots no debe entenderse únicamente como una cuestión tecnológica. En realidad, afecta a la calidad de la conversación democrática. Una sociedad necesita ciudadanos capaces de expresar desacuerdos, cuestionar a quienes ejercen el poder y debatir sobre hechos y argumentos.
Las granjas de bots pueden convertir las redes sociales en un escenario donde la cantidad "aparente" de voces importe más que la calidad de los argumentos.
Es allí donde debemos reconocer estas prácticas y fortalecer la capacidad de los usuarios para evaluar críticamente lo que encuentran en internet.
Eso, estimados lectores, resultará fundamental para promover una conversación pública más abierta, racional y auténtica.
Y no creo, que es pedirle peras al olmo.

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