LOS DESAFÍOS LOGÍSTICOS PARA AMÉRICA LATINA

EDITORIAL

El Foro Económico Mundial y la CEPAL plantean que una mayor integración regional puede abrir nuevas oportunidades ante una demanda global de minerales críticos. ¿Lo estamos viendo?

Por Walter R. Quinteros

El informe presentado por Advancing Latin America’s Critical Minerals Potential, que fue publicado por el Foro Económico Mundial con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), es el resultado de nueve meses de consultas con más de 120 especialistas de 30 países y se concentra principalmente en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, México y Perú.

Allí señalan que habría seis áreas prioritarias para fortalecer las cadenas latinoamericanas de minerales críticos: infraestructura, tecnología e innovación, financiamiento, políticas, impacto social y talento. 

Vemos entonces que el transporte y la logística aparecen como una de las barreras para ampliar la producción y generar mayor valor en la región conectando zonas productoras de minerales críticos con plantas de procesamiento y puertos aparece como uno de los grandes desafíos logísticos para América Latina. En ese escenario, el Corredor Bioceánico de Capricornio, una iniciativa multinacional que busca conectar el sur de Brasil con el norte de Chile mediante infraestructura y procesos comerciales articulados entre los países atravesados, y que podría generar reducciones de entre 30% y 40% en los costos logísticos y acortar hasta 15 días los tiempos de transporte. y ahorrar entre 800 y 1.000 dólares por contenedor en costos comerciales.

Trabajos coordinados

El informe menciona entre las líneas de trabajo la expansión de rutas, la integración ferroviaria y fluvial, la modernización portuaria y mejoras en conectividad energética y digital, junto con la armonización de procedimientos aduaneros, el intercambio electrónico de datos y la alineación de regulaciones de transporte.

En Argentina están por finalizar los trabajos en la Ruta Nacional 51 que mejorará la conexión de Salta con los puertos chilenos. Esa salida hacia el Pacífico, facilitará el movimiento de litio y cobre hacia mercados asiáticos, mientras que Brasil podría aprovechar el corredor para sus productos agrícolas.

Hay que recordar que América Latina representa aproximadamente el 40% de la producción minera mundial de cobre y cerca del 30% de la de litio, dos insumos centrales para sectores vinculados con electrificación, redes eléctricas y baterías.

De allí surge la importancia en desarrollar corredores logísticos de uso compartido. Esto incluye inversiones dirigidas a completar los enlaces de última milla entre áreas mineras, plantas de procesamiento, grandes corredores de transporte y terminales portuarias.

El documento plantea además que las cadenas de minerales críticos requieren capacidades distribuidas entre diferentes países. Litio, cobre, níquel, manganeso y grafito deben combinarse con procesamiento, manufactura, proveedores, energía e infraestructura logística, por lo que la cooperación regional aparece como una forma de aprovechar capacidades complementarias.

El informe identifica un cluster de litio entre Argentina, Bolivia y Chile, otro de cobre entre Chile y Perú y un polo industrial de imanes en Brasil. La infraestructura transfronteriza aparece como uno de los elementos capaces de conectar esas especializaciones dentro de cadenas regionales más amplias.

El Corredor Bioceánico de Capricornio funciona como un caso concreto de cómo la integración de rutas, puertos, sistemas de información y procedimientos fronterizos puede modificar la ecuación logística. 

Algunos intendentes y legisladores de por acá, parecen no entenderlo.





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